martes, 29 de octubre de 2013

Ser Madre de un Hijo con Autismo




   Para mí como madre fue toda una sorpresa el diagnóstico de autismo de mi hijo. Esta noticia me llevó por unas sendas desconocidas, desde la tristeza, la incertidumbre, los sueños rotos, en fin, un sin número de sentimientos encontrados, que al principio me quisieron llevar por un túnel sin salida; Pero como ser madre es divino y único, hice un alto bandera y logré ver todo desde otra perspectiva.



Comencé a ver a mi hijo con ojos celestiales y con un amor invaluable, porque estos niños viven en otro nivel, donde lo que a nosotros nos ata, a ellos los libera, (son tan simples). Gradualmente, todo fue sacando y desarrollando en mi, un ser de honestidad, de amor, de disciplina, de orden. Me percaté que estos seres logran aflorar en nosotros los "normales" los talentos, los principios, nos enseñan a manejar las frustraciones, nos sacan los miedos y las posibles raíces de amarguras que hayamos creado a lo largo de nuestras vidas. Un niño especial nos lleva a ser humanos libres de preceptos, nos lleva a cambiar el mapa mental, nos muestra que se vive un día a la vez, que las lágrimas no siempre son necesarias, que el dolor es elegible, y que solo tenemos un camino: SER FELICES.


Hoy puedo decirles a las madres con hijos especiales que disfruten el ser madres especiales, porque también son únicas, que existe un campo espiritual precioso, que no se dejen arrastrar por lo que sus ojos ven a simple vista. Que se desvistan de lo que creían que era bueno y válido. Los aspectos como la belleza externa, la competencia de la piel, la ropa de marca, la cartera, el zapato, las prendas, el acumular riquezas materiales ya no importan ni nos rigen. Todo esto es carga innecesaria. Les exhorto a vivir ligeras de equipaje, con un rostro limpio, de cara al sol, con una hermosa sonrisa. Que caminen junto a sus hijos, siendo madres y sin dejar de ser mujeres. Que sepan entrar y salir del mundo del autismo; porque los que tienen el autismo son los hijos, no nosotras. Disfrutar de la buena amistad, de la buena compañía, del compañero idóneo, de la degustación de un postre, de una puesta de sol, del sonido de la brisa; enfocar y tener oídos fértiles a lo que realmente importa. No se permitan pensar en un futuro incierto, porque no ha llegado, no se permitan auto castigarse, no se permitan la auto pena, no miren a sus hijos con ojos de compasión.

Les recomiendo ser asertivas y efectivas. Crear un plan a seguir con ellos; enrolarse en una fundación, contar con un buen equipo multidisciplinario, y mantenerse atentas a no caer en el mundo del consumo. Ser pacientes en una sociedad que va deprisa por elección.

Tenemos mucho que dar, y mucho que enseñar. Llénense de amor, descansen, aliméntense, vivan con gozo, y levántense cada día llenas FE, manteniendo una comunión directa con El Señor, y les aseguro que cada día estará lleno de luz.

Para nosotras no hay tiempo de peso, más bien tiempo de calidad.

Por Indhira Polanco
Psicóloga Escolar

http://claudiasimo.com/

2 comentarios:

  1. Muy buen post y muchas felicidades!. Nuestros hijos sean como sean, con necesidades y aptitudes diversas, son una bendición.

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