viernes, 11 de octubre de 2013

Lo que soñé y no fue; la idealización de pareja

La etapa de enamoramiento de la pareja (de los 0 a 3 meses aproximadamente) es la favorita de todos. Durante este proceso amamos todo sobre nuestra pareja, sus cualidades son extraordinarias y sus defectos, si es que los vemos, son insignificantes. Así es como confundimos la admiración con la idealización. 
 Creer que la persona es perfecta es idealizarlo donde le atribuimos incluso encantos que no posee y lo convertimos al mismo tiempo en nuestro dueño. Su opinión y pensamiento es lo único que importa, a tal punto, que nos degradamos nosotros mismos haciéndonos dependientes de la pareja y sintiéndonos inferior a ella, sentimos incluso, que es tan perfecta que no la merecemos. 
 Todo lo anterior está relacionado con nuestra autoestima, con la imagen que tenemos de nosotros mismos. Cuando dejamos que la opinión de otro influya sobre nuestra imagen y esta se condicione, entonces decimos que tenemos una autoestima baja. Entonces ¿Qué podemos hacer? Hay que comenzar por cambiar nuestros pensamientos acerca de nosotros mismos, auto valorarnos. Reflexionar sobre nuestras experiencias previas, tanto el tiempo que llevamos solos como el pasado amoroso, que son las dos causas principales de la idealización.
 De igual forma también existen personas adictas al amor, a ese disparo de energía que desencadena el enamoramiento, ese estado que es imposible mantener en el tiempo y que, cuando esta termina, produce mucho sufrimiento acompañado de decepción, desánimo, incomprensión, obsesión, desilusión, e incluso puede detonar una depresión. 
 Asimismo, nuestra pareja experimenta sentimientos encontrados con respecto a sentirse idealizado, esto carga enormemente a esta ya que el idealizador tiene unas expectativas sobre la relación que la pareja no podrá cumplir. Cualquier error, por pequeño que sea, será percibido como una enorme traición o sentir que esa persona nos ha fallado.
 Siempre ten presente que para tener una relación sana con nuestra pareja lo primero que tiene que haber es amor propio, tener una buena relación con uno mismo. Entendamos que a las personas, incluyéndonos nosotros mismos, hay que quererlas con sus defectos incluidos, nadie es perfecto. Tal como nos dice Walter Riso: “Amar a una persona tal y como es, es mucho más placentero y saludable que hacerlo de una persona “inventada” por nosotros mismos”.
 Por Sylvia Patricia Chabebe 
Psicóloga Clínica 
Especialista en Terapia Familiar y de Pareja.

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